Dra. Ugalde
Daniel Frouman
Español 5310
Primavera 2004Angustia y desintegración–De la melancolía a la angustia
En su estudio Poesía y estilo de Pablo Neruda Amado Alonso expone la metamorfosis de la poesía de Neruda al comparar dos distintas etapas poéticas del autor chileno, señalando que la poesía de Neruda sigue una progresión o una matiz de cambio de expresión. La expresión sentimental del poeta evoluciona hacia una reflexión o meditación profunda cada vez más aferrada a los sentimientos crudos del hombre y alejándose cada vez más de las estructuras objetivas y equilibradas (Alonso, 57).
Alonso mantiene que el carácter de la evolución de la poesía nerudiana sufre una progresión de la melancolía hasta la angustia y que este contraste se manifiesta en la comparación de la primera etapa de la poesía de Neruda representada en Veinte poemas de amor y la segunda etapa de la poesía de Neruda que inaugura con Residencias.
Las obras previas a Residencias poseen una tristeza inherentemente bella; la expresión de un dolor infinito no se presenta hasta Residencias.
La melancolía de Veinte poemas aparece disfrazada de nostalgia. El yo poético expresa su pesar por la pérdida de algo, encarnada en la pérdida de un amor, no obstante, el continuo adiós de las cosas perdidas le sirven al yo poético como medio de retención de lo perdido. Hay cierta coexistencia de la felicidad y la tristeza. El yo poético se haya en su melancolía y llanto como si fuera un vaso de vino amargo en el cual la joven voz del yo poética proyecta su sufrimiento y al mismo tiempo se escapa de ella. Al meditar en la melancolía el joven revive el pasado que tanto anhela, ve la mujer que tanto extraña, oye su voz, y hasta la llega a tocar de nuevo a través de la poesía.
Al contraponer la melancolía de Veinte poemas con la angustia de Residencias presenciamos la metamorfosis de la poesía nerudiana. En la segunda etapa de la poesía el yo poético no tiene para donde escapar; su pena y su dolor residen en él mismo y en todo lo que lo rodea. Su melancolía lo toca todo, lo encumbre todo y se transforma en angustia, desesperación, desilusión y decepción. Alonso declara que la expresión de la angustia del yo poético se ha movido de una expresión basada en lo episódico o circunstancial hacia una angustia perpetua y sin limites. En Veinte poemas la angustia provenía de una tragedia amorosa. El dolor es fruto de la pérdida de algo querido. Sin embargo, el dolor llega pero también se va. Este no es el caso en la segunda etapa de la poesía de Neruda en la cual predomina una angustia irreparable. La pena llega y no se va.
En la primera etapa de la poesía nerudiana el llanto del yo poético es en sí hermoso. La pena trae con sí belleza. Se podría comparar con la destrucción de una rosa. Del mismo modo que la destrucción de la rosa produce perfume, la descomposición del espíritu humano trae con sí belleza lírica. Alonso acentúa esta postura al señalar que las imágenes de Neruda cambian al describir la melancolía del yo poético demostrando que al principio Neruda usa la metáfora del llanto y el viento de una forma positiva. El llanto del joven melancólico se asocia con el viento del sonido musical que produce el sufrimiento. La metáfora del llanto y el viento se presencia aún en la poesía de la segunda etapa de Neruda no obstante su relación es otra. El autor usa la metáfora para asignar al dolor un carácter violento asociando el viento con una tormenta. Si en la primera etapa poética de Neruda el yo poético se emborrachaba con el vino de su melancolía, en la segunda etapa se ahoga en ella. La función de la melancolía, encarnada en el llanto del yo poético, evoluciona de una solución inicial o escape al sufrimiento humana en Veinte poemas hacia la encarnación del verdugo del yo poético en Residencias.
Neruda ya no se apoya en el sufrimiento humana como elemento catalizador hacia la creación de una bella poesía sino que usa la angustia en su visión poética para expresar una oscura visión del mundo. El poeta expresa la esencia efímera de la vida al notar que cada paso por el camino de la vida es un paso hacia la muerte. Se concentra en la descomposición del mundo natural y del hombre y sus esfuerzos.
Esta imagen negativa o realista del mundo queda patente en Residencias. Alonso destaca esta perspectiva pesimista del autor al ostentar la aludida tesis de Neruda: lo que está vivo lo está simplemente por que huye de la muerte. Consecuentemente, el fin de todas las cosas es la muerte, el caos y el desorden. Es imposible ignorar la semejanza entre el punto de vista de Neruda y la teoría del desorden y caos que dicta que todas las cosas van de mal en peor, que las construcciones del hombre se destruyen, que lo que sube baja, y que la energía invertida en la vida es energía invertida en la muerte. Alonso apoya esta postura al señalar el descomedido uso de palabras que expresan descomposición en Residencias, enumerando algunos ejemplos: lo desvanecido, lo desteñido, lo carcomido y lo consumido.
En resumen, al contraponer la poesía de la primera etapa de Neruda con su segunda etapa, se presenta la evolución no solo de la perspectiva del autor en lo que se refiere a la pena humana sino también una evolución de los símbolos metafóricos usados en el retrato poético del autor. Neruda intercambia el lenguaje positivo usado para alabar a los objetos naturales que representan la inherente belleza del llanto melancólico del yo poético en la primera etapa de su poesía por un lenguaje permanentemente negativo para así sostener la tesis de la segunda etapa poética distando que el sufrimiento no es una condición o un adjetivo de la vida sino que es la esencia misma de la existencia humana.